Recuerdo que a mediados de los noventa hablábamos mucho de las cookies. Incluso escribí una reseña en mi web personal que todavía se conserva con el diseño de aquella época. Se llegó a criticar tanto su posible uso perverso que algunas páginas que no las utilizaban resaltaban esta circunstancia en sus páginas principales. Inmediatamente, los navegadores incluyeron la posibilidad de bloquearlas.
Después de tantos años ya casi no me acordaba de ellas. Sin embargo, han estado presentes en el debate relativo a una nueva regulación europea y se ha decidido que el nuevo texto exigirá el consentimiento informado de los usuarios.
Ello significa que cuando esta norma se apruebe y se trasponga a nuestra legislación, al entrar en una página web que utilice cookies el usuario deberá ser informado de ello y deberá dar su consentimiento. Parece ser que se podrá entender que el usuario da su consentimiento si tiene configurado su navegador para permitir la entrada de cookies.
Pero ¿qué pasa con los que no son nativos digitales? ¿Y con los que lo son?, porque yo nunca he hablado de cookies con un nativo digital.
A mi personalmente me parece una medida exagerada, ya que no he podido encontrar ni una sanción en la AEPD por uso de cookies. Pero también es posible que ello sea debido al sigilo con el que actúan estos pequeños ficheros o trocitos de información.
En cualquier caso, se trata de un nuevo requisito legal que se suma a la larga lista de obligaciones que tiene que cumplir un sitio web.
