El caos tiende a la perfección
Una vez oí decir a un conferenciante: "El caos tiende a la perfección. Sólo tienes que dejar tu casa unas semanas sin barrer. Verás como la suciedad del suelo se va organizando en borlas esféricas. ¿Y no es la esfera la figura más perfecta?. El caos del universo ha ido formando también planetas esféricos...". Cada vez que oigo hablar del caos creado por la información, del exceso de datos que recibimos cada día y de todos los factores que han hecho que hablemos de la economía de la atención, recuerdo esas palabras y pienso en un universo de textos, fotografías, vídeos, recuerdos, sensaciones... que se encuentran en un desorden natural a la espera de ser ordenados, comprendidos o interpretados en el preciso momento en que ello sea necesario y de forma efímera. Para encontrar el lugar ideal para el observador habrá que alejarse de la información y dejar que se simplifique la visión, al revés de lo que sucede en un fractal de Mandelbrot: al acercarnos a un perfil sencillo de una figura geométrica irregular para intentar medirlo, aparecen nuevas figuras irregulares que hacen la medición más complicada, y así sucesivamente hasta el infinito. Es exactamente lo que ocurre cuando navegas por Internet sin un mínimo de disciplina. Los algoritmos utilizados hasta ahora para explorar el caos se han basado en la popularidad de los contenidos, en la relevancia, la categorización... Teniendo en cuenta la naturaleza dinámica del caos, y la imposibilidad de que cualquier forma de orden de la información sea útil para todos, una buena alternativa puede ser cambiar nuestro factor de zoom y aplicar en cada caso la distancia focal apropiada, en función del nivel de detalle que necesitemos y el tiempo del que dispongamos. Esto parece muy fácil y elemental, pero no somos capaces de hacerlo y dejamos que la necesidad inconsciente de ordenar el caos que nos rodea siga influyendo en nuestro nivel de estrés. Tal vez la felicidad consista en la aceptación absoluta del caos. En cualquier caso, acabo aquí las reflexiones provocadas por la jornadas Rethink de este año.


